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lunes, 18 octubre, 2021

Santiago Kovadloff

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Marco López Aballay, Escritor

Este importante poeta, que además es filósofo, traductor y ensayista, nace en Buenos Aires, Argentina, el año 1942. Actualmente se desempeña en múltiples cargos académicos en diversas universidades, tanto en España como en Argentina. Así también, a partir del año 1992, es miembro correspondiente de la Real Academia Española.

Su obra, extensa y prolífica, abarca ensayo, poesía y cuentos infantiles, cuyas publicaciones alcanzan a 27 libros aproximadamente.

Hablar de Kovadloff, digamos del poeta que nos convoca ahora, es hablar de la cotidianeidad de los días en su estado puro y natural, una especie de magia que ronda por los aires pero que nace de la mixtura entre realidad y filosofía -valga la redundancia- de lo cotidiano. En ese sentido a Kovadloff hay que leerlo pausadamente, degustar el mapa interno de sus emociones que abarcan instantes únicos, imágenes rescatadas ya sea del recuerdo o del ahora y acaso atrapadas por su mente en constante trance ante el misterio y el ejercicio de la observación lúcida, pero a la vez bañada por las aguas de la estética que otorga la poesía. En efecto, sus poemas se pueden leer como microrelatos que van conformando una estructura poética basada en situaciones comunes que logran un significado, por decirlo así, poético filosófico (o metafísico si se quiere) de trascendental significado. Leamos lo que acontece en el poema Dora detrás, el cual aparece en los pasillos de La sombra oscilante (selección poética del autor, México, año 2012):

“Tías mis tías, mis muchas tías. / Mis tías sencillas, mis tías caseras, mis tías sonrientes / Mis tías blancas, de piel tan blanca, mis tías gritonas.

Mi Cata. Mi Fenche. Mi Clara. ¡Mi Dora! ¡Mi tía Dora! / Mi Dora envuelta en gas, ahogada en gas, mi tía asfixiada.

Dora desnuda en el baño bajo llave. / En la ducha bajo llave, dos vueltas de llave.

Tía pequeña, tía gorda, tía fea.

¿Qué nos unió? / ¿Qué fuiste para mí que hoy te reencuentro?

¿Cómo acercarme, cómo volver, cómo romper esta niebla?

Niebla de años, de miedo, niebla que levanta tu espantosa quietud de mujer muerta. / Mi Dora entre cifras, debajo de cifras / cargando sus números / abriéndose paso entre selvas de sietes / de trece, de nueves, de puntos y comas/ borrando / sumando / huyendo entre números / abriéndole paso entre cifras al sueño / despojos de sueño / pedazos de sueño…”

Bajo la pluma de Kovadloff va creciendo una radiografía de hechos personales, situaciones límites que, a través de un ritmo variado -a veces pausado, en otras más bien acelerado-, nos va sumergiendo en su dramática experiencia al descubrir la muerte por intermedio de su tía Dora, acaso la mujer más importante de su existencia. Ahora bien, el poeta se introduce en los laberintos del juego poético, la desesperada búsqueda de palabras e imágenes que posterguen la acción dramática y podamos, por algunos instantes, ingresar a los dominios más amables de su universo poético. Leamos el poema Visita que aparece en su antología La sombra oscilante:

“Nuestros muertos vuelven de repente. / Su retorno inesperado nos llena de culpa/

¿Por qué nos olvidaron?- parecen preguntar / mientras sus ojos imploran la piedad del recuerdo. / Nos acosan los muertos vueltos de repente / Sostenemos sin aliento su mirada.

Pidiendo en secreto que alguien abra la puerta, traiga un café, sepulte otra vez a los muertos.”

En esta breve muestra, pretendemos acercar al lector a la obra poética de este intelectual argentino que a decir de muchos, es considerado “la voz moral de la Argentina”. Una voz imprescindible para quienes buscan en la poesía una lectura en diversas dimensiones, juegos en espirales y reflexiones profundas que nos llevan al asombro y al desconcierto ante la presencia de la materia y también del espíritu.

 

 

Marco López Aballay

 -Escritor-

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