Siete de cada diez ciudadanos en Chile se consideraron religiosos durante este mes, según una encuesta realizada por Corpa Estudios de Mercado. El sondeo, llevado a cabo en abril de 2025, incluyó a más de mil residentes mayores de 18 años y se divulgó en el contexto de la Semana Santa. El estudio es importante porque entrega una fotografía actualizada del vínculo entre la sociedad chilena y la espiritualidad.
El 72% de los encuestados se identificó como “algo religioso o espiritual”, mientras que un 67% afirmó adherir directamente al cristianismo, destacando principalmente las confesiones católica (48%) y evangélica (11%). En contraste, un 17% señaló no tener ninguna inclinación espiritual, identificándose como ateo o agnóstico. Estas cifras muestran que, pese a los cambios sociales, Chile mantiene una fuerte raíz religiosa.
Uno de los aspectos más llamativos del estudio fue la brecha generacional en la vivencia de la fe. Mientras el 51% de los mayores de 60 años se declaró católico, esta cifra bajó al 36% entre los menores de 30. En el caso de los evangélicos, la tendencia se invirtió: el 13% de los jóvenes se identificó con esta fe, frente a un 5% en los adultos mayores. Esto evidencia una transformación en el panorama religioso del país.
La participación en actividades religiosas también mostró una baja frecuencia. Solo un 23% de los encuestados afirmó asistir al menos una vez al mes, y apenas un 13% lo hace semanalmente. Por otro lado, un 32% reconoció participar solo una o dos veces al año. Según Pavel Castillo, gerente de Intelligence en Corpa, esto no significa una pérdida de fe, sino una evolución en la forma de practicarla.
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La encuesta también abordó la práctica de la oración, revelando que un 20% de los chilenos reza antes de dormir. Esta costumbre es mucho más común entre los mayores de 60 años (32%) que entre los menores de 30 (13%). Esta diferencia refleja cómo las generaciones mayores conservan un vínculo más cotidiano con la espiritualidad.
Finalmente, el estudio deja en evidencia que, aunque la religiosidad se mantiene vigente en Chile, las formas de expresarla están cambiando. Las nuevas generaciones continúan conectadas con lo espiritual, pero con menor apego a los rituales tradicionales. La identidad cristiana del país sigue presente, aunque en proceso de transformación.

