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Falleció el sacerdote Héctor Hernán Acuña, conocido como «Padre Nano»

Con profundo pesar, la Diócesis de San Felipe confirmó el fallecimiento del presbítero Héctor Hernán Acuña Garrido, conocido cariñosamente como el Padre Nano, ocurrido la tarde del miércoles 18 de septiembre en su residencia, donde se encontraba bajo cuidados permanentes debido a un delicado estado de salud. Nacido el 17 de enero de 1940, el religioso fue ordenado sacerdote el 22 de junio de 1974 en la Basílica Nuestra Señora de la Merced de Santiago, iniciando su ministerio en la orden mercedaria antes de incardinarse en la Diócesis de San Felipe de Aconcagua.

Durante su extensa labor pastoral, el Padre Nano sirvió con dedicación en diversas comunidades, destacándose su liderazgo en la Parroquia de Zapallar durante nueve años, además de su paso por Llay Llay, Santa Rosa de Los Andes, la Catedral de San Felipe y sus funciones como Vicario General y Administrador Diocesano en momentos trascendentales para la Iglesia local. Su compromiso, cercanía con los fieles y espíritu de servicio dejaron una huella profunda en las comunidades que acompañó.

El Obispado expresó su dolor en un comunicado, manifestando: “Con profunda tristeza, pero también con la esperanza que nos da la fe en Cristo, nos unimos en oración por el eterno descanso del Padre Nano, agradeciendo su incansable servicio y encomendándolo al Señor para que goce de la plenitud de su promesa”. Asimismo, desde la Municipalidad de Zapallar resaltaron el afecto que la comunidad sentía por él, anunciando que sería velado vestido con una túnica que le regalaron en reconocimiento a su labor en la comuna.

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Sus restos fueron velados desde el viernes 19 de septiembre en el Templo Catedral de San Felipe, lugar al que acudieron cientos de feligreses para despedirlo con devoción y gratitud, en un homenaje que reflejó el profundo impacto espiritual y humano que dejó el Padre Nano a lo largo de más de cinco décadas de ministerio.

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