Carabineros de la Segunda Comisaría de San Felipe lograron la detención de un delincuente prófugo, identificado como M.E.L.B., de 25 años, apodado “El ladrón del esmeril”, quien había estado en la mira de las autoridades por una orden judicial por robo. La captura tuvo lugar durante un patrullaje en la Villa 250 Años, cuando efectivos de la sección motorizada lo reconocieron pese a que se había rapado la cabeza para alterar su apariencia. Al verse descubierto, el sujeto intentó huir, lo que obligó a los uniformados a solicitar refuerzos para darle alcance y someterlo.
El antisocial se había especializado en robar locales comerciales de la comuna, utilizando un esmeril inalámbrico para cortar candados de rejas, cortinas metálicas y vitrinas. Según informes policiales, sus objetivos preferidos eran abarrotes, botillerías y locales de comida rápida, a los que ingresaba durante la madrugada, aprovechando la baja vigilancia. Esta modalidad le había permitido cometer múltiples hurtos en la zona, generando alarma entre los comerciantes locales.
La detención no fue sencilla: tras su fuga inicial, el individuo ofreció “tenaz resistencia”, según consignó Carabineros, lo que complicó su aprehensión. Finalmente, tras ser reducido por varios efectivos, fue trasladado hasta el Juzgado de Garantía para su respectiva audiencia de control de detención. Las autoridades destacaron la importancia de su captura, ya que mantenía una orden vigente por un robo cometido meses atrás.
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Este sujeto ya tenía antecedentes recientes: el 25 de marzo de este año había sido detenido tras asaltar, junto a un cómplice, el local “Upita” del Servicentro Shell ubicado en la intersección de las avenidas Bernardo O’Higgins y Yungay. En aquella ocasión, los delincuentes sustrajeron cajetillas de cigarrillos, galletas y otros productos valorizados en tres millones de pesos. Su reciente captura pone fin, al menos temporalmente, a una ola de robos que había afectado a pequeños comercios de San Felipe.

