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Más de tres mil niños celebraron al Navidad en fiestas masivas organizadas por la Municipalidad de San Felipe

La Municipalidad de San Felipe deslumbró a más de tres mil niños y niñas con tres fiestas navideñas multitudinarias, realizadas el pasado fin de semana en distintos puntos estratégicos de la comuna y financiadas íntegramente con recursos municipales.

Los protagonistas fueron las familias del centro urbano, Ribera Norte y Ribera Sur, quienes colmaron el Estadio Municipal, el Estadio Ejército Libertador de Curimón y la cancha de Barrancas en una jornada cargada de emoción, color y regalos. Cada evento estuvo marcado por un show navideño en vivo, juegos recreativos y la entrega gratuita de bolsas navideñas, convirtiendo los espacios deportivos en verdaderos epicentros de alegría popular.

La alcaldesa Carmen Castillo Taucher lideró personalmente las celebraciones y realizó un balance triunfal, destacando el respaldo unánime del Concejo Municipal para concretar una iniciativa que, según ella, “busca entregar felicidad a quienes más lo necesitan en estas fechas”. En sus palabras, la actividad no solo buscaba entretener, sino reforzar los lazos familiares y garantizar que ningún niño de la comuna se quedara fuera de la magia navideña. El uso de fondos públicos generó entusiasmo entre los asistentes, quienes valoraron que el esfuerzo municipal llegara también a zonas rurales históricamente marginadas de este tipo de eventos.

Los testimonios del público ratificaron el impacto social de la iniciativa: Álvaro Villarroel, vecino del sector urbano, calificó la jornada como “una rareza positiva en tiempos difíciles”, mientras que Sofía Vergara resaltó el clima de respeto, armonía y “buena vibra” que caracterizó cada sede.

La cifra oficial de 3.350 menores beneficiados superó las expectativas iniciales, evidenciando una demanda reprimida por espacios gratuitos y seguros para la recreación familiar. La inclusión territorial fue clave: por primera vez en años, familias de Barrancas y Curimón no tuvieron que viajar al centro para vivir una Navidad plena.

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Detrás del éxito se escondía una inversión municipal de $23 millones, destinados a logística, animación, regalos y seguridad. Lejos de ser un gasto, las autoridades lo catalogaron como una “inversión en cohesión social” que rompió barreras geográficas y económicas. En una región donde las desigualdades persisten, San Felipe demostró que la política pública puede traducirse en risas infantiles y abrazos navideños reales. Y cuando las luces del escenario se apagaron, lo que quedó fue una promesa tácita: que en esta comuna, nadie celebra solo.

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