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Carmen Castillo renuncia y Ronald Olivares asume la alcaldía

En un giro digno de una telenovela, la exalcaldesa de San Felipe, Carmen Castillo, abandonó su cargo tras una cascada de denuncias y la creciente presión de los concejales, quienes exigían la cabeza de su administrador. El episodio, que tuvo lugar esta semana, alcanzó tintes casi bíblicos cuando Castillo ofreció el puesto de administrador municipal a un prestigioso abogado andino del Partido Socialista. Sin embargo, el jurista, con la astucia de quien ha leído más de un expediente judicial, puso como condición que antes se depurara a los integrantes de la “logia rosa” —como llama a las asesoras más cercanas a Castillo un influyente comunicador local—, algo que terminó acelerando la salida de la propia alcaldesa.
Carmen Castillo, en un acto que algunos calificaron de «sacrificio estratégico» y otros de «huida táctica», presentó su renuncia formal, dejando atrás una administración marcada por polémicas, rumores de corrillos internos y una oposición ávida de protagonismo. El concejo municipal, que hasta hace poco parecía más un círculo de lectura de Maquiavelo que un órgano legislativo, rápidamente nombró como nuevo alcalde a Ronald Olivares, un edil que hasta ahora había brillado más por su …………. que por sus discursos.
La transición, celebrada con más alivio que entusiasmo en los pasillos del edificio consistorial, ha generado todo tipo de especulaciones entre vecinos y empleados municipales. ¿Quién realmente tira los hilos en San Felipe? ¿Existe la logia rosa o es solo una excusa para limpiar fichas políticas? Mientras el nuevo alcalde promete «transparencia y trabajo», los memes circulan más rápido que los oficios administrativos, y hasta el perro del cuartel ya tiene teorías conspirativas sobre quién firma los decretos en la sombra.

En medio de este embrollo burocrático y político, el humor se ha vuelto la mejor defensa de los ciudadanos frente a la incertidumbre. Y es que, como bien reza la frase que circula en los pasillos del poder municipal: «Herodes mandó a Pilatos, Pilatos mandó a su gente, y el que lee esta nota en este día pasará por inocente».

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