En la jornada del sábado 17 de enero de 2026, una expedición binacional conformada por efectivos de los Ejércitos de Chile y Argentina alcanzó con éxito la cima del Monte Aconcagua, el punto más alto de América a 6.960 metros sobre el nivel del mar.
La hazaña se logró tras doce días de ascenso iniciado el 5 de enero desde el monumento al Cristo Redentor de los Andes, símbolo de la paz entre ambas naciones. Los protagonistas fueron militares especializados en operaciones de montaña pertenecientes a la III División y la Escuela de Montaña del Ejército de Chile, junto con la VIII Brigada de Montaña del Ejército Argentino.
El logro adquirió un profundo significado histórico, ya que coincidió con el aniversario 209 de la partida del Ejército de los Andes liderado por José de San Martín y Bernardo O’Higgins, acontecimiento clave en las luchas independentistas latinoamericanas.
Esta sincronía temporal transformó la expedición en un homenaje vivo a la hermandad y cooperación que une a ambos países desde el siglo XIX. Los participantes destacaron que el ascenso no solo fue un desafío físico y técnico, sino también un acto simbólico de continuidad histórica y compromiso mutuo.
La misión marcó además el regreso de las ascensiones conjuntas tras 25 años sin una expedición combinada al “Techo de América”, reforzando los lazos institucionales entre ambas fuerzas armadas. El capitán William Sepúlveda, jefe de la delegación chilena, expresó su orgullo por haber culminado con éxito la misión y agradeció a su Escuela de Montaña por formar a “cóndores guerreros” capaces de enfrentar desafíos extremos con profesionalismo y espíritu de cuerpo. Su testimonio reflejó el alto nivel de preparación y coordinación alcanzado por los contingentes.
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Con esta gesta, los Ejércitos de Chile y Argentina reafirmaron su vocación de colaboración permanente, trascendiendo lo meramente militar para proyectar una visión compartida de integración, desarrollo y respeto mutuo.
Desde las alturas andinas, el mensaje fue claro: la historia común sigue siendo un pilar fundamental para construir un futuro conjunto basado en la confianza, la amistad y el bienestar regional. La cumbre del Monte Aconcagua , testigo mudo de siglos, volvió a ser escenario de una nueva página de unidad sudamericana.

