Un nuevo balance oficial confirmó que el número de víctimas fatales por los incendios forestales en las regiones de Bío Bío y Ñuble aumentó a 21, mientras que las viviendas destruidas ya suman 817. Las autoridades entregaron estos datos tras intensas jornadas de búsqueda y rescate, coordinadas con la Policía de Investigaciones (PDI) y el Servicio Médico Legal (SML), en respuesta a múltiples denuncias por personas desaparecidas. El desastre, que se desarrolló a lo largo de varios días, ha dejado además a más de 20 mil damnificados y decenas de comunidades afectadas.
De las 21 personas fallecidas, 11 ya fueron identificadas, según informó el SML, y seis de esas identificaciones se realizaron en la última jornada mediante análisis de ADN y huellas dactilares. Mientras tanto, 544 personas permanecen albergadas en 14 centros habilitados, aunque esta cifra varía diariamente debido a la movilidad de los afectados. Las labores de contención continúan en medio de una emergencia que ha movilizado recursos nacionales e internacionales.
Actualmente, 93 aeronaves operan en las regiones de Ñuble, Bío Bío y La Araucanía para combatir los focos activos, y se han transportado más de 130 toneladas de ayuda humanitaria. Aún persisten 21 incendios activos, entre los que destacan los siniestros en Perales (Ránquil), Monte Negro y San Lorenzo (Quillón), Rahuel Bajo (Ránquil), Trinitarias y Rancho Chico (Concepción), Rucagüe Sur (Laja) y San Lorenzo en Florida. Las condiciones climáticas extremas y la sequía prolongada han complicado los esfuerzos de los brigadistas.
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El gobierno mantiene un operativo de emergencia en la zona, con énfasis en la asistencia a damnificados, la identificación de víctimas y la estabilización de los focos ígneos. Mientras las comunidades intentan recuperarse del desastre, las autoridades llaman a la ciudadanía a mantener la calma y colaborar con los canales oficiales de información. La magnitud del siniestro ha sido catalogada como una de las más graves en la historia reciente del centro-sur de Chile.

