La alcaldesa de San Felipe, Carmen Castillo Taucher, sacudió los cimientos del municipio este 30 de enero de 2026 tras confesar mediante oficio ante el Concejo Municipal un desolador panorama de corrupción e irregularidades. La jefa comunal reveló que se detectó la entrega de talonarios de cheques incompletos y sin ningún tipo de registro, lo que dejó las arcas públicas totalmente vulnerables ante un posible desfalco de proporciones desconocidas por la comunidad sanfelipeña.
Este terremoto administrativo estalló cuando la autoridad admitió que los documentos, considerados valores fiscales sagrados, carecían de beneficiarios, montos o destino final, evidenciando una custodia negligente y peligrosa. Aunque Castillo intentó calmar las aguas afirmando que aún no se constata un robo efectivo, el pánico financiero se apoderó del municipio al reconocerse que el patrimonio público estuvo expuesto a riesgos inaceptables que violan flagrantemente los principios de probidad.
Ante la magnitud del hallazgo, la alcaldía ordenó de inmediato el bloqueo total de los talonarios sospechosos y la suspensión de cualquier pago vinculado a estos instrumentos que hoy están bajo la lupa. Se instruyó un sumario administrativo de carácter urgente para cazar a los responsables de este caos, ocurrido justo en medio del turbio traspaso del DAEM al Servicio Local de Educación Pública (SLEP) de la ciudad.
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Pero el drama no termina en oficinas municipales, ya que la administración inició gestiones para interponer una querella criminal ante el Ministerio Público por el rastro perdido de cheques no cobrados. La justicia ahora deberá determinar quiénes se beneficiaron de este descontrol absoluto en el DAEM, mientras los vecinos exigen respuestas claras ante lo que parece ser una oscura gestión de los dineros destinados a la educación de sus hijos.

