El cuerpo de Gabriela Blanco Chura, una joven madre boliviana de 23 años desaparecida desde el domingo 22 de febrero, fue hallado enterrado en la ribera del río Aconcagua en la comuna de Panquehue, tras la confesión de su conviviente quien admitió haberla asesinado.
La investigación, calificada como femicidio íntimo por la Fiscalía de San Felipe y la Brigada de Homicidios de la PDI de Los Andes, avanzó decisivamente el martes cuando el imputado F.R.S., de 43 años también boliviano confesó el crimen tras ser confrontado con las pruebas recopiladas por los detectives durante las diligencias por la denuncia de presunta desgracia.
Según relató el subprefecto Patricio Cuevas Penroz, jefe de la unidad investigadora, la pareja había concurrido ese domingo a un balneario de Panquehue, donde se cometió el homicidio en circunstancias que aún debían establecerse, para luego ocultar el cadáver enterrándolo en la ribera del río, lugar que el propio victimario indicó a las autoridades.
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Tras el hallazgo del cuerpo y su examen por peritos del Laboratorio de Criminalística Regional, el Servicio Médico Legal de San Felipe realizó el retiro del cadáver para practicar la autopsia que determinará la causa exacta de la muerte, mientras que el juez de Garantía decretó la detención del imputado, quien quedó a disposición del tribunal la mañana del miércoles a la espera de su audiencia formal.
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