En distintos sectores de San Felipe, especialmente en los barrios Población Aconcagua y el oriente de la ciudad, vecinos descubrieron recientemente antenas de telefonía celular instaladas en la parte superior de postes del alumbrado público.
Estas estructuras, visibles y no anunciadas previamente, generaron malestar en la comunidad por la falta de información sobre su propósito, propiedad y posibles efectos. Las instalaciones, realizadas en postes de propiedad de la empresa Chilquinta, responden a acuerdos con empresas de telecomunicaciones, aunque los residentes denuncian no haber sido notificados ni consultados en ningún momento.
El concejal Guillermo Lillo criticó la opacidad del proceso y exigió mayor transparencia. “Esta situación debiera ser más clara para la comunidad: quién instala, con qué permisos, qué riesgos implica y qué dice la Superintendencia”, señaló, advirtiendo que, de no cumplirse con la normativa, las instalaciones podrían estar en la ilegalidad. Vecinos como Javier Vidal, del sector oriente, corroboraron la falta de comunicación: “Empezaron a cambiar postes y a colocar antenas sin avisar a nadie”, expresó, reflejando la frustración generalizada por la ausencia de diálogo previo.
Según la Ley 20.599, que regula la instalación de antenas en Chile, aquellas adheridas a postes existentes no requieren permiso municipal, sino solo un aviso de instalación, siempre que cumplan con condiciones de armonización urbana. No obstante, el concejal Lillo anunció que solicitará al municipio una revisión de si se respetaron estos requisitos legales.
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Mientras tanto, Entel confirmó ser propietaria de al menos una de las antenas visibles en el sector poniente, justificando su despliegue como parte de un plan de expansión ante el crecimiento demográfico y la mayor demanda de conectividad en la zona.
Respecto a los riesgos para la salud, expertos como Kristian Buhring Bonacich, de la Universidad San Sebastián, aseguran que, bajo las regulaciones vigentes, las antenas 5G no representan un peligro comprobado.
Organismos internacionales como la OMS y el CCARS coinciden en que los niveles de exposición cotidianos están muy por debajo de los límites peligrosos. Aun así, los vecinos insisten en que, más allá de la seguridad técnica, el derecho a ser informados y participar en decisiones que afectan su entorno urbano debe respetarse. Hasta la fecha, ninguna empresa ha revelado cuántas antenas más planea instalar en la comuna. Antenas de telefonía

