Cientos de fieles que acuden al Santuario Teresa de Jesús de Los Andes, en Rinconada, se vieron sorprendidos —y molestos— por un drástico aumento en la tarifa del estacionamiento: $30 por minuto. La medida, implementada desde el 2 de diciembre, generó una ola de críticas entre los devotos, quienes denunciaron sentirse “obligados a pagar para rezar”.
Las autoridades del santuario y expertos en derecho canónico salieron al paso de las acusaciones. Marcial Sánchez, especialista en la Iglesia Católica, aclaró que, si bien el acceso al templo debe ser gratuito según la doctrina eclesiástica, los servicios accesorios —como estacionamientos, baños o cafeterías— sí pueden tener costo. “El cobro no es por rezar, sino por el uso de infraestructura ajena al culto religioso”, enfatizó, defendiendo la legalidad de la medida y vinculándola con la creciente inseguridad en recintos religiosos.
Desde el propio santuario justificaron la decisión señalando que respondía a “reiterados robos” tanto a vehículos como dentro de ellos, ocurridos durante las visitas de peregrinos. Según explicaron, la iniciativa fue recomendada por expertos en seguridad y se complementó con la instalación de un estacionamiento cerrado y custodiado. Aunque el alza aplica solo a automóviles particulares, la medida ha sido percibida por muchos como una barrera económica que aleja a los fieles más humildes del lugar de oración.
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No obstante, las autoridades hicieron hincapié en ciertas excepciones: los primeros 10 minutos son gratuitos, quienes asisten a la misa de las 08:00 horas no pagan estacionamiento y los peregrinos que llegan en transporte colectivo mantienen el acceso libre. Aun así, la percepción de mercantilización persiste entre los feligreses, quienes temen que este tipo de prácticas se extiendan a otros santuarios del país, transformando espacios sagrados en negocios bajo el pretexto de la seguridad. pagan para rezar

