Hoy, mientras caminaba, una señora casi nos atropella. Una señora en moto, circulando en dirección opuesta a la vía de la calle, sin casco y con un menor ubicado entre sus pies. Una situación que, lamentablemente, parece ser cada vez menos sorprendente en nuestras calles.
¿Por qué no existe una fiscalización más dura frente a este tipo de conductas, si son tan comunes en nuestro día a día? ¿Qué estamos esperando para actuar antes de que ocurra una tragedia?
Las ciclovías fueron creadas para entregar un espacio seguro a quienes se movilizan en bicicleta y otros medios autorizados, pero hoy vemos motocicletas, scooters y distintos vehículos motorizados circulando por ellas sin respetar las normas.
¿Quién controla que estos espacios sean realmente seguros? ¿Qué pasa con los vehículos motorizados eléctricos que circulan por veredas y ciclovías sin la debida regulación o sin respetar las normas de tránsito? ¿Dónde están las fiscalizaciones? ¿Es suficiente realizar controles solamente después de que ocurre un accidente? ¿Cuántas infracciones deben registrarse para que exista una respuesta más efectiva? Esto no ocurre solamente en una comuna.
Situaciones similares pueden observarse en distintas ciudades y regiones de Chile. Conductores que circulan sin casco, en sentido contrario, utilizando espacios destinados a peatones o ciclistas, transportando menores de manera insegura o simplemente ignorando señales y normas básicas de tránsito.
Pero también debemos preguntarnos: ¿qué responsabilidad tenemos nosotros como ciudadanos? ¿Por qué hemos comenzado a normalizar conductas que ponen en riesgo la vida de otras personas? ¿Por qué muchas veces preferimos mirar hacia otro lado? La seguridad vial no debería depender de la suerte ni de que justo ese día exista un fiscalizador en la esquina.
También puedes leer :Quintero prepara la cuarta versión de su feria turística
También puedes leer nuestro medio asociado : La bahía on line
Necesitamos educación, responsabilidad y, cuando corresponda, una fiscalización efectiva y permanente. Porque detrás de cada maniobra imprudente hay una persona que puede resultar herida, una familia que puede sufrir y una vida que puede cambiar para siempre.
¿Vamos a seguir esperando que ocurra una tragedia para recién preguntarnos por qué nadie hizo nada antes?
Mauricio Fossa Lucero