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sábado, 23 octubre, 2021

Luis López Lemus

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Luis Alfredo Mariano López Lemus nació en Almendral el 21 de junio de 1906 y falleció en San Felipe el 12 de diciembre de 1989. Desde pequeño López Lemus demostró una gran habilidad para el dibujo y las expresiones del arte visual. Y gracias a la ayuda de uno de sus tíos, el abogado Agustín López Salinas, es como el joven logra ingresar el año 1932 a la Escuela de Bellas Artes de Santiago, convirtiéndose de esa manera, en alumno de Carlos Alegría y Julio Fossa Calderón. En dicha casa de estudios aprendió todas las técnicas visuales; dibujo, óleo, acuarela, témpera, escultura y grabado. Dibujó en extensas dimensiones de papel escenas de la Batalla de Maipú, el cual constituía un proyecto  de mural para hacer un santuario de aquel histórico lugar. Sin embargo, debido a un incendio generado por una vela, el joven pintor perdió aquella obra tan significativa para él. Situaciones como aquella marcaron la ruta un tanto sombría de este pintor que llegó a crear más de tres mil cuadros a lo largo de su vida. Ello lo podemos corroborar con la presencia de sus creaciones en varios hogares sanfelipeños que, celosamente, exhiben con orgullo.

A nuestro juicio, gran parte de la obra pictórica de López Lemus arrastra un aire de tristeza, lo apreciamos en sus colores, donde la escenografía se puebla de sombras que danzan al son de tonalidades verdes, azules y café. Y la sensación que nos queda es de desamparo, cuya musicalidad nos sumerge en el pasado, logrando atmósferas irrespirables, pero llenas de sentido y significado. Tal vez ahí radica una de las razones por la cual la obra de López Lemus se niega a abandonar el inconsciente colectivo de nuestro Valle; en sus óleos está la radiografía del alma aconcagüina, y de paso, logra aproximarse al color de su corazón.

Y si bien es cierto, sus dibujos se caracterizan por la búsqueda de símbolos históricos y universales, igualmente en ellos apreciamos una estructura local como telón de fondo; plazoletas, cerros y callejuelas irrumpen de pronto en la escena final. Bajo su lente vemos héroes, antihéroes, donde se reflejan valores como la amistad, el amor, la humildad. Pero dichos valores, personificados en varios modelos, están en constante lucha con su lado opuesto; el orgullo, la avaricia, la muerte, el abandono. El resultado de ello es una mezcla de emociones: alegría, recogimiento, tristeza.

Como dato curioso, y recordando tal vez al escritor Fernando Pessoa, nuestro pintor firmó varios dibujos con un heterónimo: Luis Bernardo Godofredo de Santa María y López-Lemus de Chile, este detalle nos revela una personalidad metamorfoseada y a la vez compleja, con una creatividad al límite de la genialidad y locura, pero con sentimientos que lograron mantenerlo en el territorio de su niñez (a decir de Rainer María Rilke; la patria del cual el hombre es el único desterrado). Por lo mismo, y debido a situaciones que chocaron con su lógica de creador, Luis López Lemus debió convivir con una esquizofrenia que lo condujo a las tinieblas de su existencia; un universo paralelo que no limitó su creatividad. Y como los grandes de la pintura universal continuó lanzando pincelazos a sus sueños, haciendo realidad lo que permanecía en los rincones de su alma de niño, revelándonos el verdadero significado de paisajes, objetos y seres vivientes que convivían con su espíritu inquieto. Aquella luminosidad le permitió vivir a su manera, como un ángel caído bajo las estrellas de Aconcagua.

 

 

Marco López Aballay

Escritor

 

 

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